Trabajando desde casa

¿Por qué elegí trabajar con un MacBook Air?

¿Por qué elegí trabajar con un MacBook Air? - Trabajando desde casa

Si has optado por trabajar desde casa lo más probable es que puedas realizar tus tareas desde cualquier lugar y que necesites un ordenador para llevarlas a cabo. Por eso hoy me gustaría explicarte por qué elegí trabajar con un MacBook Air cuando comencé esta aventura.

En el año 2011 empecé a hacer mis primeros pinitos trabajando desde casa y lo hice usando un portátil que pesaba tanto que me provocaba dolores en los hombros cuando tenía que llevarlo de un lado a otro.

Siempre había trabajado con ordenadores de sobremesa y, al lanzarme a la búsqueda de un portátil, pensé que lo mejor sería elegir un aparato que tuviera una pantalla grande para que el cambio de un PC a un portátil no fuera demasiado brusco.

Y ese fue mi primer error: compré un ordenador que, aunque me salió muy barato (creo recordar que no costó más de 500 euros) tenía una pantalla de nada más y nada menos que de 17 pulgadas.

Salí de la tienda feliz con ese armatoste bajo el brazo pensando que había hecho una buena compra. ¡Qué equivocada estaba!

Sin duda la pantalla era muy parecida a la que tienen los ordenadores de sobremesa, pero también pesaba igual que un PC y además el aparato era tan enorme que ni siquiera hacían fundas aptas para él.

De hecho, compré una en El Corte Inglés después de buscar en diferentes establecimientos y finalmente la tuve que devolver porque no hubo forma de meter el portátil ahí dentro pese a que era la más grande de la tienda.

Pero las cosas “buenas” no acabaron aquí; había comprado un ordenador que pesaba casi más que yo, tenía que transportarlo en una bolsa enorme y, por si esto fuera poco, al año y medio decidió que había llegado el momento de dejar de prestarme sus servicios y, sencillamente, se apagó para no volverse a encender.

¿Por qué elegí trabajar con un MacBook Air? - Trabajando desde casa

¿Qué hago ahora?

Si trabajas desde casa y tienes un proyecto en la red sabrás que, cuando el ordenador se rompe o se estropea, parece que nos han quitado una parte importantísima, casi vital, de nuestro ser.

Y es que, por mucho que hayan avanzado las tecnologías y por muy buenos que sean los smartphones y las tabletas actuales, el ordenador sigue siendo primordial para trabajar a gusto, al menos en mi caso.

Después de mi nefasta experiencia con mi ordenador portátil tamaño PC ocurrió algo muy positivo: aprendí que necesitaba una herramienta de trabajo completamente distinta y descubrí cuáles eran mis verdaderas necesidades.

Tras hablar con mi marido, todo un fan de las maravillas de Apple, me convenció para investigar y conocer un poco mejor el universo MAC, ya que en ese momento lo único que me venía a la cabeza al oír ese nombre eran los productos pertenecientes a una conocida firma de cosméticos.

Antes de nada elaboré una lista (cómo no, yo y mis listas) que reunía lo que esperaba de mi nuevo ordenador portátil y estos fueron mis requerimientos:

  • Ante todo, debía ser un dispositivo ligero que no me provocara dolores de espalda cada vez que tenía que salir de casa para acudir a una reunión o trabajar en otro lugar.
  • A veces me gusta salir de mi hogar y llevar a cabo mis tareas en casa de mis padres, en un bar que me guste o en cualquier otro espacio confortable que me permita despejarme y cambiar de aires. Por eso hacerme con un ordenador portátil cuya batería tuviera la mayor autonomía posible se convirtió en otro de mis requisitos.
  • Tras la mala experiencia con mi ordenador tamaño XXL asumí que debía invertir una mayor cantidad de dinero en la compra de mi nuevo portátil. Al fin y al cabo, es mi herramienta de trabajo y un aparato que empleo unas ocho o nueve horas al día. Eso sí; estaba dispuesta a gastar más dinero siempre y cuando el nuevo dispositivo me ofreciera calidad y una vida útil lo más larga posible.

Con estos datos me sumergí en la búsqueda de mi nuevo ordenador y vi que trabajar con un MacBook Air sería una gran idea porque me ofrecía todo lo que quería: ligereza, ya que pesaba poco más de un kilo, y una batería con nueve horas de autonomía.

No obstante, ver el precio me escandalizó porque costaba la friolera de 1.200 euros, así que lo medio descarté y continué buscando.

Pero cuál fue mi sorpresa cuando averigüé que los portátiles de otras marcas que ofrecían las mismas prestaciones costaban lo mismo o incluso más que el MacBook Air que, para qué te voy a engañar, también me había cautivado por su estética.

Entonces decidí que, si quería utilizar un ordenador que satisficiera todas mis necesidades, no tenía más remedio que sacar la tarjeta de crédito de la cartera y dejar que esos 1.200 euros me dijeran adiós.

Aunque en un principio me pareció una suma de dinero bastante considerable y el hecho de desprenderme de ella no me hizo del todo feliz, todo eso cambió cuando llegué a casa y empecé a trabajar con mi MacBook Air de 13 pulgadas (en mi opinión, un tamaño de pantalla más que suficiente para trabajar a gusto pese a lo pensaba unos años atrás).

Me llevó unos días acostumbrarme a él porque siempre había utilizado Windows y tuve que aprender a desenvolverme con el sistema operativo de Apple, aunque en unos días ya estaba habituada y podía realizar todas mis labores sin ningún tipo de complicación.

Pude comprar una funda (al fin) y llevarme el ordenador a todas partes como si fuera una carpeta de las que empleaba para guardar documentos cuando iba a la universidad. Y se acabaron los dolores de hombros y espalda.

Además, ni siquiera me hacía falta llevarme el cargador porque la batería duraba nueve horas, algo que sí debía hacer con el ordenador anterior porque pasados 120 minutos decidía que, o lo enchufaba a la corriente, o no iba a dar más de sí.

Seis años después sigo utilizando el mismo ordenador y, aunque la batería ya no dura tanto como al principio, puedo continuar trabajando con él sin problemas y, además, tengo clarísimo que cuando no tenga más remedio que sustituirlo por uno nuevo volveré a comprar un MacBook Air.

MacBook Air de 13 pulgadas
MacBook Air de 13 pulgadas.

Todos los dispositivos conectados

Otro aspecto que me gustaría recalcar es que, a pesar de que cuando adquirí un ordenador tenía un teléfono Android y ningún otro dispositivo, a día de hoy me comunico con un iPhone, uso a diario un iPad y todos mis terminales están conectados.

Si estoy fuera de casa y recibo una petición para publicar un artículo patrocinado en Coobis, por ejemplo, puedo acceder a la plataforma desde el teléfono y entrar con mi huella dactilar sin necesidad de memorizar la contraseña que tengo almacenada en el ordenador, lo que me parece súper práctico. Y lo mismo pasa con el iPad.

Asimismo, y a diferencia de lo que ocurre con otros ordenadores portátiles, el MacBook Air no pasa de moda y sigue teniendo una estética muy moderna y actual. Desde luego, este es el aspecto de menor importancia, pero se trata de otro punto a su favor.

No obstante, si te dedicas al diseño gráfico o a publicar vídeos en YouTube, por ejemplo, te recomiendo que utilices un ordenador más potente como, por ejemplo, el MacBook Pro.

Trabajar con un MacBook Air es muy interesante si, al igual que yo, te dedicas a escribir y a gestionar blogs o a realizar tareas similares.

Sin embargo, si tus labores implican emplear programas de edición de fotografías o vídeos, la potencia de este portátil no será suficiente. Tenlo en cuenta antes de comprar tu ordenador.

Si te encuentras en la misma situación en la que estaba yo hace unos años y no tienes claro que quieras trabajar con un MacBook Air, mi consejo es que también elabores una lista con lo que realmente necesitas, ya que se trata de una labor sencilla pero muy útil para encontrar tu ordenador ideal.

¿Trabajas con el ordenador? En ese caso es posible que te interese conocer algunos consejos para desarrollar una estrategia de storytelling de éxito.

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Sara Santoyo

¡Hola a todos! Mi nombre es Sara Santoyo, soy licenciada en Periodismo y nací en Palma de Mallorca en el año 1987.

Después de trabajar como redactora y gestora de contenidos en algunas empresas, decidí sumergirme en el apasionante (y a veces tenebroso) mundo del emprendimiento y poner en marcha mi propio negocio. Así fue como nació Didesco (mi empresa) y mis seis blogs.

Trabajo desde casa desde 2013 y por eso quiero compartir con vosotros todo lo que vivido, experimentado y aprendido a lo largo de estos años.

Espero que este portal web os sea de ayuda tanto si trabajáis desde casa como si el teletrabajo os llama la atención desde hace tiempo y queréis conocer mejor sus secretos y entresijos.

¡Muchas gracias por estar detrás de la pantalla y dedicar tiempo a leer estas líneas!

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